Peta-Zetas


¿Quién no ha comido alguna vez Peta-Zetas? Esas chuches que venían en paquetitos con un astronauta divertido y que te explotaban en la boca cuando te las comías. Ummmm. Me encantaban. Y me encantan las versiones que hacen ahora algunos cocineros y reposteros. Por ejemplo, los bombones mascletà de Oriol Balaguer son espectaculares. Y el otro día leía en algún blog de cocina que había xefs que hacían platos con foie y peta zetas.

Os cuento todo esto porque el otro día fui a la exposición sobre ciencia y cocina que hay en el centro Arts Santa Mònica, en Barcelona, a la que ya le hemos dedicado algún post. Y allí me explicaron de dónde surgió la idea de estas golosinas.

Para empezar, ¿sabíais que es un invento catalán? Pues se ve, según me contaba Toni Massanés, al frente de la Fundació Alícia (ALImentació i CiènCIA), que dos catalanes estaban contemplando un glaciar en algún lugar del mundo, cuando probaron un trozo de hielo. Y cuál no sería su sorpresa al descubrir que les estallaba en la boca. Y es que contenía burbujas de oxígeno; al entrar en contacto con la saliva y deshacerse el hielo, liberaba esas burbujitas, que salían a la superficie provocando un ruido y una sensación curiosa. Entonces se les ocurrió que sería la bomba poder conseguir ese efecto en un caramelo. Y se pusieron a investigar, hasta que el 1979 sacaron al mercado los primeros Peta-Zetas: trocitos de caramelo que han sido gasificados durante el proceso de fabricación con dióxido de carbono, inyectado a alta presión. De esta forma se consigue que cuando el dulce entre en contacto con la saliva, se deshace el caramelo que envuelve a las burbujas, que salen al exterior produciendo el sonido típico de esta golosina.

Me encantaba el fresquito!!! Me daban una paga de 25 pesetas los domingos y yo aprovechaba para comprarme un fresquito. Riquísimo el contraste entre la piruleta y los petazetass!!

Los Peta-Zetas son un buen ejemplo de cómo conocemos el mundo, aprendemos de él y lo saboreamos. Lo hacemos a través de los cinco sentidos, nuestra herramienta evolutiva para discernir rápidamente qué nos  conviene para sobrevivir. Con la vista, reconocemos la chuchería y a esa imagen se suma el olor dulzón que nos llega mediante el olfato. Al metérnosla en la boca, se activa el gusto, y también el tacto y el oído, con los que disfrutamos de los deliciosos estallidos.

Y es que comer es una experiencia sensorial que se describe y se nutre a partir de cómo percibimos las propiedades físicas, químicas y materiales de los alimentos. Conocer esas características nos ayuda a disfrutar de los alimentos y también a manipular los alimentos para darles consistencias y tactos distintos, combinar sabores, etc. En definitiva, a crear en la cocina.

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Una respuesta a “Peta-Zetas

  1. Pues a mí el bombón de Balaguer con petazetas me pone más bien nerviosa, y mira que está rico. El petazetas en general me pone nerviosa. Pero me reí bastante cuando vi, en una revista chorras (de esas que llaman “femeninas”), un consejo para usar el petazetas como juguete sexual…

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